La verguenza de Europa
CUANDO SER EUROPEOS NOS AVERGONZÓ JOSEP Pernau
Alos 10 años de la barbarie de Srebrenica, el mundo pide perdón. No es un consuelo. Pero por lo menos es el reconocimiento público de que la desmembración bosnia se afrontó sin que la comunidad internacional tomara conciencia de que dos comunidades, serbios y croatas, contaban con apoyos exteriores, a los que distinguía su nacionalismo expansionista.
En medio quedaban los musulmanes, débiles y solos, sobre los que se perpetraría la mayor salvajada de la segunda mitad del siglo XX, legalizada por el poder serbio con la aberrante doctrina de la limpieza étnica, un ensayo de la solución final de los nazis, pero con otro nombre. Justo medio siglo después de que el mundo, con la victoria de los aliados, hubiera entonado la cantinela del nunca más. Más de 8.000 personas tuvieron que caer en la matanza de Srebrenica para que nos diéramos cuenta de que la Europa culta no era tan diferente de otros continentes a los que consideramos salvajes. Ahora se conmemoran 10 años del genocidio y la máxima compensación que han recibido algunos familiares de las víctimas ha sido enterrar al ser querido en un féretro con nombre y apellidos. Son sólo 610. Más de 7.000 esperan turno para ser identificados con el ADN.
Celebrarían la detención y el juicio por el Tribunal Internacional de los responsables. Pero siguen libres, amparados por los que aplaudían sus fechorías. Es grave que no estén pagando sus culpas. Pero no lo es menos que las fuerzas de interposición no se puedan ir, porque su marcha significaría volver a lo mismo. Muchos exiliados de los 90 no han retornado y no lo harán nunca. Srebrenica nos ha recordado los días en que nos avergonzó ser europeos. Si somos honestos, algo avergonzados nos hemos de sentir aún.
Miércoles, 13 de Julio de 2005 11:47

