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El lector curioso

Aprender a vivir

¿Se puede enseñar a vivir? Resulta llamativo que las personas directamente implicadas en tareas educativas -padres y docentes- sean las más escépticas acerca de esa posibilidad.Lo que parece evidente en abstracto -la influencia de la educación- resulta menos claro cuando se desciende a los casos concretos.En muchas ocasiones no se ve la relación directa entre los comportamientos de los educadores y los resultados sobtenidos:¿Qué he hecho mal? es una pregunta que surge una y otra vez en la cabeza de los padres angustiados.
La meta de la educación es ayudar a formar personalidades inteligentes, es decir que esten en buenas condiciones para llevar una vida feliz y digna. Para ello tenemos que desarrollar los recursos personales del niño o del adulto.

Este es un libro de Jose Antonio Marina, publicado en la editorial Ariel que propone un modelo educativo poético y sensato. Los padres solos no pueden educar, ni tampoco la escuela. Nunca lo han hecho. Siempre ha sido la sociedad la que ha educado a través de ellos. Sin embargo parece que en estos momentos tienen que educar contra la sociedad, por eso están desbordados o se sienten así. Neesitamos una movilización educativa de la sociedad civil. Insiste Marina en que lo más sabio que se ha dicho en educación es un proverbio africano: para educar a un niño hace falta una tribu entera.

En este libro la conclusión es clara: se puede aprender a vivir. El gran problema es si nos decidiremos a hacerlo.

Un libro interesantisimo que merece leerse Seguro que no os arrepentireis.

El árbol de las pasiones

El árbol de las pasiones

El árbol de las pasiones
Deseo, pecado y vidas repetidas
Editorial Ariel 1994

Emilio Temprano que no es moralista se ha metido de lleno en el mar de la moral cristiana y sus reflexiones llenarán de estupor a sus lectores. Muchos le tacharán de irreverente pero yo he disfrutado de su lectura , lo hice en mayo del 94 cuando lo compré y lo estoy volviendo a hacer ahora que lo estoy releyendo (manias que tiene uno). En sus páginas se pone de relieve la estrechez de una moral que negaba de manera sistemática la libertad del individuo, dejando herido y maltrecho el yo intimo de muchas personas, y de cuyo patrimonio todos somos todavía herederos.
Todo se rompe y se marchita en los seres humanos, pero las pasiones son eternas. El amor y el odio se manifiestan en las personas con distinta intensidad a través del tiempo.
Pero si el amor es un elemento armonizador de nuestra vida, el odio tiene un potencial enorme de destrucción. Durante dos mil años el pensar y el sentir de muchas personas ha estado condicionado por la moral cristiana como nos muestra este libro de una manera tremenda y me atrevería a decir axfisiante.

Espero que disfruteis de su lectura.