La enseñanza de la religión en la escuela
No podemos ignorar la importancia del fenomeno religioso en el mundo.La religión mueve a muchos millones de personas, luego las ideas sobre Dios divergen y van desde un Dios amor y padre hasta un Dios vengativo, justiciero, guerrero. En España estamos ante una importante disyuntiva, ¿enseñamos religión o no, en la escuela? Os dejo un Manifiesto firmado por profesores de Religión. Creo que es interesante leerlo
1. Consideramos imprescindible poner de relieve la importancia de lo religioso en el mundo como realidad sustancial y no marginal. El ser humano necesita valores, ideales y horizontes de sentido para responder a las preguntas acerca del significado de la vida. El saber religioso es existencial, no se queda en la razón porque busca una respuesta integral a las necesidades humanas y las desborda. La religión se dirige a la mente y al corazón de la persona e incluye, aunque no se limita, al marco de la racionalidad reflexiva, crítica y realista de la filosofía y de la ciencia. Entendemos que el hecho religioso, y su concreción en una religión determinada, tiene repercusión en todas las dimensiones de la persona.
2. Creemos que hoy, de una manera especial, es imprescindible una adecuada educación en valores a lo largo de todo el proceso educativo. La educación tiene que ayudar al alumnado, sin restricciones ni discriminaciones de ningún tipo, a su formación integral como personas y como ciudadanos, a realizar su propio proyecto de vida en el marco de una sociedad democrática comprometiéndose en la construcción de un mundo más justo y solidario.
3. Pensamos que la enseñanza religiosa tiene que estar presente en la escuela por razones antropológicas y pedagógicas, así como culturales e históricas, con una legitimidad propia en el ámbito escolar. La enseñanza religiosa debe integrarse en el cuadro de las finalidades educativas de la escuela: situarse lúcidamente ante la tradición cultural, insertarse críticamente en la sociedad y dar respuesta al sentido último de la vida con todas sus implicaciones éticas.
4. Entendemos que la enseñanza de la religión es abiertamente compatible con el estado de derecho y con la sociedad plural en la que convivimos. Es un derecho de los alumnos y las alumnas y una responsabilidad de los padres que encuentra su expresión en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la Constitución española, en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea y en los demás tratados y acuerdos internacionales firmados y ratificados por el Estado español.
5. Creemos que es necesario y posible conseguir un pacto escolar integrador, duradero y consensuado. Este pacto protegería al sistema educativo de las convulsiones provocadas por las alternancias políticas. Pacto que ha de incluir una solución igualmente consensuada para la enseñanza de las religiones en el sistema educativo español. Esta solución ha sido realizada en muchos países europeos; lo cual reafirma nuestra confianza en la posibilidad fáctica de este pacto.
6. Siendo conscientes de que nos educamos juntos cuando afrontamos en común los desafíos de la vida colectiva, consideramos necesario que los educadores sean no sólo expertos sino referentes adultos válidos para su alumnado.
7. Proponemos la creación de un área de conocimiento que incluya la dimensión axiológica (educación en valores), el hecho religioso como realidad cultural e histórica y la enseñanza de la religión en sus distintas confesiones para quienes lo deseen.
8. Afirmamos que la enseñanza de la religión en la escuela requiere una metodología propia y específica, distinta de la catequesis, acorde con las funciones de la escuela y el rigor científico de la asignatura.
9. Reclamamos la presencia de las Ciencias de la Religión en el marco del sistema universitario español público y no confesional, al igual que ocurre en otros países de la Unión Europea. Esto permitiría una formación inicial y permanente del profesorado que imparte esta área de conocimiento.
10. Consideramos necesario, finalmente, que el profesorado que imparte la enseñanza de la religión alcance una situación laboral de plena estabilidad en la Administración educativa. El profesorado de religión requiere, al igual que cualquier otro profesional de la enseñanza, de una estabilidad jurídica y unos procedimientos objetivos para su selección, su valoración y su eventual remoción.
1. Consideramos imprescindible poner de relieve la importancia de lo religioso en el mundo como realidad sustancial y no marginal. El ser humano necesita valores, ideales y horizontes de sentido para responder a las preguntas acerca del significado de la vida. El saber religioso es existencial, no se queda en la razón porque busca una respuesta integral a las necesidades humanas y las desborda. La religión se dirige a la mente y al corazón de la persona e incluye, aunque no se limita, al marco de la racionalidad reflexiva, crítica y realista de la filosofía y de la ciencia. Entendemos que el hecho religioso, y su concreción en una religión determinada, tiene repercusión en todas las dimensiones de la persona.
2. Creemos que hoy, de una manera especial, es imprescindible una adecuada educación en valores a lo largo de todo el proceso educativo. La educación tiene que ayudar al alumnado, sin restricciones ni discriminaciones de ningún tipo, a su formación integral como personas y como ciudadanos, a realizar su propio proyecto de vida en el marco de una sociedad democrática comprometiéndose en la construcción de un mundo más justo y solidario.
3. Pensamos que la enseñanza religiosa tiene que estar presente en la escuela por razones antropológicas y pedagógicas, así como culturales e históricas, con una legitimidad propia en el ámbito escolar. La enseñanza religiosa debe integrarse en el cuadro de las finalidades educativas de la escuela: situarse lúcidamente ante la tradición cultural, insertarse críticamente en la sociedad y dar respuesta al sentido último de la vida con todas sus implicaciones éticas.
4. Entendemos que la enseñanza de la religión es abiertamente compatible con el estado de derecho y con la sociedad plural en la que convivimos. Es un derecho de los alumnos y las alumnas y una responsabilidad de los padres que encuentra su expresión en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, en la Constitución española, en la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea y en los demás tratados y acuerdos internacionales firmados y ratificados por el Estado español.
5. Creemos que es necesario y posible conseguir un pacto escolar integrador, duradero y consensuado. Este pacto protegería al sistema educativo de las convulsiones provocadas por las alternancias políticas. Pacto que ha de incluir una solución igualmente consensuada para la enseñanza de las religiones en el sistema educativo español. Esta solución ha sido realizada en muchos países europeos; lo cual reafirma nuestra confianza en la posibilidad fáctica de este pacto.
6. Siendo conscientes de que nos educamos juntos cuando afrontamos en común los desafíos de la vida colectiva, consideramos necesario que los educadores sean no sólo expertos sino referentes adultos válidos para su alumnado.
7. Proponemos la creación de un área de conocimiento que incluya la dimensión axiológica (educación en valores), el hecho religioso como realidad cultural e histórica y la enseñanza de la religión en sus distintas confesiones para quienes lo deseen.
8. Afirmamos que la enseñanza de la religión en la escuela requiere una metodología propia y específica, distinta de la catequesis, acorde con las funciones de la escuela y el rigor científico de la asignatura.
9. Reclamamos la presencia de las Ciencias de la Religión en el marco del sistema universitario español público y no confesional, al igual que ocurre en otros países de la Unión Europea. Esto permitiría una formación inicial y permanente del profesorado que imparte esta área de conocimiento.
10. Consideramos necesario, finalmente, que el profesorado que imparte la enseñanza de la religión alcance una situación laboral de plena estabilidad en la Administración educativa. El profesorado de religión requiere, al igual que cualquier otro profesional de la enseñanza, de una estabilidad jurídica y unos procedimientos objetivos para su selección, su valoración y su eventual remoción.
Miércoles, 16 de Febrero de 2005 19:56

